La Iglesia

LA IGLESIA (original)

Al abrir la puerta de la iglesia sintió cómo el aire fluía hacia adentro, como si el inmueble estuviera tomando una bocanada de aire y lo estuviera succionando a él también. El interior estaba iluminado con una luz difusa pero con una cierta frialdad. La arquitectura modernista, con ángulos rectos, a simple vista deberían ser sencillos y familiares pero de algún modo que no sabía describir, parecían desfasados, como si la geometría estuviera fuera de sí. Las bancas, estaban acomodadas en un leve ángulo, como si no se atrevieran a ver el altar de frente en donde, no había crucifijos ni imágenes religiosas, solo dos símbolos griegos en bajorelieve sobre la pared – alfa y omega.

LA IGLESIA (ritmo lento)

El visitante camino hacia la puerta de la iglesia, su diseño era a simple vista sencillo, pero al acercarse a la puerta y tomar la manija avistó complejas formas geométricas talladas con una artesanía meticulosa. Al abrir la puerta sintió cómo el aire cálido de la tarde fluía hacia adentro, como si el inmueble estuviera tomando una bocanada de aire y lo estuviera succionando a él también. El interior estaba iluminado con una luz difusa y con cierta frialdad provista por sutiles lámparas incrustadas en la pared y el techo. La arquitectura modernista, con ángulos rectos, a simple vista deberían ser sencillos y familiares pero de algún modo que no sabía describir, parecían desfasados, como si la geometría estuviera fuera de sí. Las esquinas no concordaban del todo y las bancas estaban acomodadas en un leve ángulo, como si no se atrevieran a ver el altar de frente en donde no había crucifijos ni imágenes religiosas, solo dos símbolos griegos en bajorrelieve sobre la pared.

Tratando de no hacer ruido, caminó hacia el altar tratando de ignorar los extraños ángulos de la iglesia que confundían su mente. A un lado del altar lo esperaba un hombre, impasible y vestido con un traje gris oscuro de cortes rectos, camisa blanca pero sin corbata, solo una sutil cruz alrededor del cuello, el único adorno que portaba eran unas mancuernillas, de oro sin duda, con los símbolos que flanqueaban el altar – alfa y omega.

LA IGLESIA (ritmo rápido)

El visitante camino hacia la iglesia. Abrió la puerta. Sintió el aire cálido de la tarde fluir hacia adentro, como si el inmueble lo estuviera succionando. El interior era frío. Iluminado con luz difusa. La arquitectura era contundente, con ángulos rectos. A simple vista familiares pero de algún extraño modo desfasados. La geometría era confusa. Las esquinas no concordaban y las bancas estaban en un leve ángulo. Como si no se atrevieran a ver el altar de frente. No había crucifijos ni imágenes religiosas. Sólo dos símbolos griegos sobre la pared.

El visitante caminó hacia el altar. Intentando ignorar los extraños ángulos que confundían su mente. Al fondo esperaba un hombre. Impasible. Vestido con un traje gris oscuro de cortes rectos, camisa blanca pero sin corbata, solo una sutil cruz alrededor del cuello. El único adorno eran unas mancuernillas. En ellas, los símbolos que flanqueaban el altar – alfa y omega.

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